EL RUIDO EN EL AMBIENTE LABORAL

 

El ruido es uno de los contaminantes laborales más comunes. Gran cantidad de trabajadores se ven expuestos diariamente a niveles sonoros potencialmente peligrosos para su audición, además de sufrir otros efectos perjudiciales en su salud.  

Desde el punto de vista físico, sonido y ruido son lo mismo, pero cuando el sonido comienza a ser desagradable, cuando no se desea oírlo, se lo denomina ruido 

Al igual que con otros tipos de exposición, la mejor manera de evitarlo es eliminar el riesgo. Así pues, combatir el ruido en su fuente es la mejor manera de controlarlo. Sustituir piezas de metal por piezas de plástico más silenciosas, emplear máquinas poco ruidosas, utilizar tecnología y métodos de trabajo poco ruidosos, delimitar las zonas de ruido y señalizarlas, contar con mantenimiento y lubricación periódicos, y sustituir las piezas gastadas o defectuosas, son algunas medidas que se podrían tomar en pos de evitar el ruido o disminuirlo. 

Sin embargo, esto no siempre es posible y es por eso que muchos trabajadores sufren distintos efectos al estar expuestos al ruido, tales como:   

  • Pérdida de capacidad auditiva.   
  • Acúfenos.   
  • Interferencia en la comunicación.   
  • Malestar, estrés, nerviosismo.   
  • Trastornos del aparato digestivo.   
  • Efectos cardiovasculares.   
  • Disminución del rendimiento laboral.   
  • Incremento de accidentes.   
  • Cambios en el comportamiento social.  

El deterioro auditivo inducido por ruido es muy común, pero a menudo se subestima porque no provoca efectos visibles ni, en la mayoría de los casos, dolor alguno. Sólo se produce una pérdida de comunicación gradual y progresiva, estas pérdidas pueden ser tan graduales que pasan inadvertidas hasta que el deterioro resulta discapacitante.  

El grado de deterioro dependerá del nivel del ruido, de la duración de la exposición y de la sensibilidad del trabajador en cuestión. Lamentablemente, no existe tratamiento médico para el deterioro auditivo de carácter laboral; solo existe la prevención.   

Aquí es donde entra la protección auditiva como medida de seguridad y prevención, ya que tiene por objetivo proteger al operario de todas las fuentes generadoras de ruido en los procesos industriales.  

La legislación limitó la exposición del trabajador durante su jornada laboral en un ambiente ruidoso a 8 hs. El decreto Reglamentario de la Ley 19.587 establece en 85 db (A) como nivel de ruido máximo. En la actualidad se tiende a proteger al trabajador a partir de los 80 db (A).  

El tipo de protección dependerá del nivel de ruido, existiendo básicamente dos tipos: de copa o endoaural. Para bajos niveles de ruido y en frecuencias más bien graves, se utilizará la protección endoaural. Para altos niveles, se proveerá de la protección de copa. En muchos casos, a pesar de que los niveles de ruido no sean tan altos, se recomienda la protección de copa ya que suele ser más efectiva que la endoaural.  

La efectividad del uso del protector depende de la correcta colocación, su utilización en forma continua y del correcto mantenimiento del mismo. Es muy importante mantener la higiene de los mismos, para evitar así posibles infecciones.  

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